¿Quién me mandaba a mí meterme en semejante follón? Hace ya 5 años que Marcos y yo compramos el piso en el que actualmente vivimos, y 4 desde que nos mudamos a él, lo que significa... ¡que nos pasamos 1 año entero de obras! Sí, señor. Un añito enterito, de hecho un poco más, pero bueno. Y fue una experiencia bastante traumática. Desgraciadamente se me ocurrió la genial idea para ahorrarnos algo de dinero de contratar a un ex compañero de colegio para que nos hiciera parte de las reformas. Y el resultado fue el de esperar: las obras a medias, pagamos más de lo que habíamos acordado y la amistad se fue al traste. Y al final tuve que contratar a otro contratista para que me arreglara todo lo que me habían dejado a medias y terminara por fin la dichosa obra.
Y ahora, 4 años después parece que no aprendimos nada de todo aquello y se nos ha ocurrido cambiarnos la cocina. ¡En maldito momento se me ocurrió la idea!
Este era el aspecto de la cocina cuando compramos el piso:


Para darle un aspecto más modernillo, antes de entrar a vivir en el piso cambiamos los tiradores por unos rectos y plateados y también las cornisas de madera.
Afortunadamente, de momento las obras han empezado de maravilla, el contratista parece serio y eficaz y en un solo día nuestra cocina ha pasado a tener el aspecto de un piso tras una explosión:


Ahora sólo me queda cruzar los dedos para que todo vaya bien y en el plazo de un mes tenga una cocina de revista y yo no muera de histeria.
Deseadme suerte.